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jueves, 3 de diciembre de 2020

LOS CONTRARIOS. 2º Primaria

    ACTIVIDAD DENTRO DEL PLAN VOLVAMOS MÁS CERCANOS

Hoy los niños y niñas de 2º Primaria han hecho esta dinámica, cuyo objetivo era fomentar el autocontrol, la autorregulación y aumentar la tolerancia a la frustración ante los errores.

Para comenzar la actividad, cada uno de los niños y niñas han fabricado sus sombreros siguiendo las directrices de la maestra. A continuación, un alumno se ha situado frente al resto de la clase y ha elegido a un compañero, quien tenía que hacer los gestos contrarios a los que él hacía. Así, poco a poco, hemos ido completando el juego hasta que todos han participado.

Para terminar la actividad hemos comentado cómo nos hemos sentido mientras estábamos jugando, cómo nos sentimos cuando perdemos, qué hemos aprendido y qué les ha resultado más difícil. Cuando eran eliminados, algunos niños y niñas aceptaban la derrota y esperaban en su sitio mientras el resto continuaba el juego, riendo y disfrutando mientras veían cómo sus compañeros y compañeras hacían los gestos. Sin embargo, otros se enfadaban y se molestaban por haber perdido, dejaban de prestar atención al juego y se mostraban muy molestos.

Al final, tras un pequeño debate, hemos llegado a la conclusión de que, cuando se han enfadado y no han prestado atención a lo que los compañeros y compañeras hacían, no han podido disfrutar del juego, mientras que el resto de compañeros ha disfrutado en todo momento de la actividad.

También han podido comprobar cómo, con la práctica, iban mejorando y eran capaces de completar la actividad con éxito, mientras que si se enfadaban o se ponían nerviosos no eran capaces de realizarla bien.

Por último, hemos hecho la dinámica con toda la clase. En este caso era la maestra quien hacía los gestos y todo el alumnado tenía que hacer los gestos contrarios.




jueves, 9 de febrero de 2017

RECONOCIMIENTO DEL ERROR. 4º de Primaria


En la clase de 4º de primaria del colegio San José Obrero hemos realizado un juego muy divertido para trabajar el reconocimiento del error y la tolerancia a la frustración. Para ello, hemos usado un juego llamado “Bartolo”.

Para empezar a jugar nos hemos puesto de pie formando un círculo y he dado un número a cada alumno. El último alumno no ha recibido número, éste es el que se llama “Bartolo”. A partir de ahora, el que se equivoque pasará a ser “Bartolo” y no tendrá número hasta que otro compañero falle. En el desarrollo del juego se marca un ritmo que consiste en dos palmadas en los muslos, seguidas de dos chasquidos con los dedos. A continuación empezamos a marcar el ritmo. No muy rápido al principio. Después, mientras seguimos marcando el ritmo, les explico que cuando nos toca tenemos que decir 2 veces el número que somos y seguidamente, otras dos veces, el número de otro compañero. Por ejemplo, “siete-siete, catorce-catorce”. El alumno que sea el 14, contestara: “catorce-catorce, dos-dos”. Y así sucesivamente hasta que alguien se equivoque y pase a ser “Bartolo”. En este momento, nuestros estudiantes tienen que agudizar su concentración porque puede que su número ya no sea el mismo. Durante el juego, no solo se nombran números, también se nombra al compañero que en ese momento es “Bartolo”.

Con esta mecánica se juegan varias rondas, y después, los alumnos que se equivocan son eliminados directamente. 
















Durante el transcurso del juego, se observa fácilmente lo nerviosos que están y cómo se esfuerzan para no fallar.

Cuando finaliza el juego y volvemos a la calma, empleamos unos minutos para que puedan expresar cómo se han sentido. Todos están de acuerdo en que se lo han pasado muy bien y en que estaban muy, muy nerviosos. Les pregunto por qué se sentían así, y la mayoría responde que tenían miedo a equivocarse. Lo peor para ellos no era ser “Bartolo”, ha sido cuando quedan eliminados. Dicen que eso ha sido lo que menos les ha gustado




Después hemos estado hablando sobre las situaciones en las que sienten algo parecido; pero que no son un juego.

En sesiones posteriores a esta, daré herramientas que les ayude a superar esta sensación de miedo y nerviosismo y les permita sobrellevarlas de una manera más positiva.

Para terminar, me gustaría incluir que durante el desarrollo del juego, se hace muy obvio quienes son los líderes del grupo y como siempre intentan controlar la situación. También ha sido interesante ver cómo algunos ayudaban a sus amigos sutilmente para que no fallaran.

Creo que ha sido una actividad reveladora para mis alumnos y también para mí. Ha hecho que nos conozcamos mejor y nos divirtamos mucho.
















 

jueves, 2 de febrero de 2017

JUEGO DE LAS ESTATUAS, 3 años



En el aula, se producen infinidad de circunstancias en las que un niño o el maestro o maestra, puede tener un error. Tratamos de que esto se solucione con la mayor naturalidad posible, que cada alumno vea, que el error es algo que no tiene porqué ser un obstáculo si no un punto de partida para el aprendizaje. A través de estos errores vamos observando como cada niño o niña asume los errores y va adquiriendo la tolerancia a la frustración

Con Fernando Ripoll  a través de juegos hemos ido observando como nosotros mismos, los maestros, asumimos nuestros errores. Ahora nosotros estamos haciendo juegos con nuestros alumnos en los que tengan que perder, y observar como van sintiéndose cuando fallan, al mismo tiempo celebramos los errores, con risas, frases hechas...

En el aula de 3 años, trabajando el tema "Somos artistas", la escultura y la pintura, nos decidimos por el juego de las estatuas. Ponemos música y bailan pero si la música se para, los niños se deben quedar inmóviles, como estatuas. Quien se mueva es eliminado.

Observamos como los niños y niñas de 3 años van admitiendo el error de forma natural.







 

JUEGO DE LAS SILLAS 5 años



       
      El error  supone a los niños una frustración que tienen que ir aprendiendo a superar. Se tienen que dar cuenta que a lo largo de la vida cometemos muchos errores y de ellos aprendemos.
      Por ello en el aula realizamos diversas actividades para que vivencien el error como un juego. Pusimos en práctica el juego de las sillas, los niños muy ilusionados empezaron el juego, algunos de ellos actuaron de forma competitiva; nos dimos cuenta que dependiendo de la personalidad de alumno reaccionan de diferente forma ante el fallo, unos lo asumen, otros en cambio no lo aceptan , se enfadan …En general todos los alumnos asumieron el fallo de manera positiva divirtiéndose y pasándoselo bien con el juego.

jueves, 12 de enero de 2017

El tratamiento del error en la escuela. Aplicación al aula de 4 años



La tolerancia a la frustración
   Los fracasos y las frustraciones son algo normal en la vida de las personas. Es fundamental que durante su desarrollo los niños aprendan a superar estos aspectos de manera constructiva.
   Como educadores debemos enseñar a los niños y niñas a enfrentarse a aquellas situaciones en las que se han equivocado y aquellas en las que no se consigue lo que uno quiere.
  Debemos ver la frustración y los errores como parte de la vida, y por lo tanto es nuestra responsabilidad hacer que los más pequeños estén preparados para ello.
   La tolerancia a la frustración se logra mediante pequeños pasos que se dan a lo largo del tiempo.

Pautas para evitar el fracaso y la frustración en los niños.


-         Cambia la manera de ver los fracasos
-         Haz que haga las cosas por sí mismo
-         Poner metas y objetivos razonables
-         Respetar los ritmos de trabajo y exigencia
-         Evita la sobreprotección y el exceso de permisividad
-         Enséñale que en toda situación de fracaso puede haber algo positivo
-         No refuerces la rabia como respuesta a la frustración
-         Haz de ejemplo para los niños y niñas
-         Educa en el esfuerzo pero marcando objetivos razonables
-         Razona con él sobre sus errores y fracasos

   Aprender a tolerar la frustración desde pequeños permite que los niños puedan enfrentarse de forma positiva a las distintas situaciones que se les presentarán en la vida.
   Cuando un objetivo, deseo o una ilusión no se cumplen, los adultos -y también los niños- experimentan en mayor o menor medida una serie de emociones como el enfado, la tristeza, la angustia, la ansiedad, etc. Tolerar la frustración significa ser capaz de afrontar los problemas y limitaciones que nos encontramos a lo largo de la vida, a pesar de las molestias o incomodidades que puedan causarnos. Por lo tanto, se trata de una actitud y, como tal, puede trabajarse y desarrollarse.
   En la etapa infantil, los niños suelen pensar que el mundo gira a su alrededor, que lo merecen todo y que consiguen al momento lo que piden. No saben esperar porque no tienen desarrollado el concepto del tiempo ni la capacidad de pensar en los deseos y necesidades de los demás. Intentar complacer siempre a los niños y evitar que se sientan frustrados ante cualquier situación no favorece su desarrollo integral como persona.
   Ante la frustración, hay que enseñar a los niños formas positivas de hacer frente a estos sentimientos adversos. Para ello, se pueden utilizar distintas estrategias:


-         Enseñarle técnicas de relajación
-         Enseñar a identificar el sentimiento de frustración cuando aparezca
-         Enseñar al niño cuándo debe pedir ayuda
-         Representar papeles
-         Reforzar las acciones apropiadas del niño
-         Modificar la tarea

   En resumen, cabe recordar que la frustración forma parte de la vida. Aunque no se puede evitar, se puede aprender a manejarla y superarla, y aumentar de esta forma la tolerancia a la misma. Aprender a tolerar la frustración facilita que nos enfrentemos con éxito a la vida.

Fuentes: www.orientapeques.blogspot.com.es
               www.escuelaenlanube.com
               www.educapeques.com

PRÁCTICA DE AULA

JUEGO: GANAMOS O PERDEMOS





- ¿A quién va dirigido? Niños de 4 años
- ¿Qué queremos conseguir? Enseñar a los niños a afrontar el error y la frustración.


- ¿Por qué? Los fracasos y frustraciones son sentimientos normales en la vida de las personas, por ello como educadores debemos enseñar a los niños/as a enfrentarse a aquellas situaciones en las que se han equivocado y a aquellas en las que no se que consigue lo que desean. Debemos tratar de enseñarles que los errores forman parte de la vida, y por lo tanto es nuestra responsabilidad hacer que los más pequeños estén más preparados para ello.




- ¿Cómo lo vamos a trabajar? En la asamblea, sentados formando un círculo y guardando un orden. En el centro de la asamblea hay una bolsa cerrada y dentro unas pelotas de ping-pong amarillas y blancas. A una orden dada por la maestra, un niño/a meterá la mano en la bolsa sin mirar y sacará una pelota. Si es de color blanco, el niño/a gana y recibirá de sus compañeros/as un aplauso. Si es de color amarillo, el niño pierde y recibe de sus compañeros un “Ohhh”:
A continuación reflexionaremos con los alumnos sobre los sentimientos que han tenido en el momento de sacar la bola y la reacción de sus compañeros.
- Evaluación de la actividad. Consistirá en comprobar, tras las observaciones y anotaciones, las caras y reacciones de los niños y ayudarles a que puedan superar progresivamente y a través de más actividades y tareas en el día a día, el sentimiento de intolerancia al error y frustración.